“El PIB de un país mide “todo excepto aquello que hace que la vida merezca la pena” (Robert F. Kennedy – 1968)

El PIB es un indicador que mide la riqueza de un país: sus bienes y servicios producidos durante un periodo dado, normalmente un año.

El objetivo anual de cualquier gobierno es que crezca el PIB, ya que según la doxa de la mayoría de los economistas globalistas, el crecimiento del PIB es la señal de que la economía del país tiene buena salud aunque su determinación no contemple ni la justicia social, ni la calidad de vida de los ciudadanos, ni siquiera una evaluación de los recursos naturales y del aumento de la contaminación de agua, tierra y aire.

Desde la revolución industrial y el aprovechamiento de los recursos fósiles, carbón, petróleo y gas, el crecimiento del PIB ha subido al mismo ritmo que el consumo de dichas energías. Una crisis del petróleo siempre provoca una menor actividad industrial, una crisis económica y una bajada del PIB.

La quema de los combustibles fósiles produce emisiones de dióxido de carbono, CO2, un gas de efecto invernadero muy estable que perdura en la atmósfera durante unos 10.000 años y hace que cuanto más CO2 se emite más aumenta su concentración y más sube la temperatura media global del planeta.

Teniendo en cuenta que no existe actualmente una fuente de energía «limpia» que pueda sustituir en cantidad y rendimiento al conjunto de las energías fósiles, la humanidad se encuentra ahora en una encrucijada:

Los científicos alertaron hace más de 50 años sobre ello (informe Meadows) pero ningún gobierno ha sido capaz de tomar las medidas necesarias para frenar esta carrera hacia el desastre. Esta inacción se debe a la influencia de los lobbies de las empresas energéticas, a unas pérdidas económicas y al temor a las reacciones de los ciudadanos contrarias a medidas impopulares de moderación en el consumo.

Ahora nos encontramos con muy poco margen para actuar y limitar los daños provocados por

Si a ello añadimos la constante disminución de las reservas de gas, petróleo y algunos minerales estratégicos, se prevén grandes conflictos entre países durante las próximas décadas.

Los planes gubernamentales sobre Desarrollo Sostenible.

El término «Desarrollo Sostenible» es un oxímoron porque sostenibilidad (menos CO2) y desarrollo económico (más PIB) son objetivos incompatibles.

Las medidas de eficiencia energética iniciadas hace algunos años han conseguido frenar el consumo de energía, sin embargo se puede comprobar en la siguiente gráfica que un descenso en el consumo de energía produce siempre un descenso del PIB.

Se ha dicho antes que las energías verdes no tienen la capacidad suficiente para sustituir las fósiles. En el siguiente gráfico observamos que a nivel mundial,

En los países más desarrollados, el peso de las energías verdes crece pero no puede compensar el consumo de energías fósiles a nivel global.

¿Soluciones?

Los efectos del cambio climático se hacen cada vez más visibles, pero parece imposible vencer la inercia general instalada en una gran parte de la población y sus representantes.

Si se incluyesen unos indicadores ambientales para juzgar el desarrollo de un país, quizás los gobiernos empezarían a tomarse en serio la protección e la vida en la Tierra.

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