Françoise Clementi

El fracaso de la COP26 (Glasgow, 2021)

El fracaso de la COP26
COP26 (2)

No se esperaba mucho de la COP26, pero quedaba aun una pequeña esperanza para que se lograrán unos acuerdos que fueran efectivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, del mismo modo que en las 25 conferencias anteriores se han realizado numerosas declaraciones sobre la necesidad urgente de actuar, finalmente los acuerdos alcanzados se han quedado en solo compromisos y buenas intenciones que solo dependen de la voluntad de cada país para llevarlas a cabo. Unos acuerdos sin objetivos concretos, sin garantías de cumplimiento, y donde no se establece ningún sistema vinculante de seguimiento o de control.

Naturalmente no todos los países actúan del mismo modo ni tienen los mismos problemas.

Mientras que algunos países isleños del Pacífico, cuyas emisiones de GEI son insignificantes, ven sus territorios a punto de desaparecer por la subida del nivel del mar, otros países grandes emisores de GEI siguen apostando por la apertura de nuevas minas de carbón y extracción de combustible fósiles.

Los países en desarrollo que no han contribuido en las emisiones de GEI van a ser los más castigados por el cambio climático y a pesar de los compromisos establecidos por los grandes emisores de GEI, para ellos no acaban de llegar los fondos acordados para poner en marcha proyectos de adaptación:

  • En los acuerdos de Copenhague (2010), se acordó una financiación anual de 100.000 millones de dólares a partir de 2020 para los países menos desarrollados y de 30.000 millones para los países en vía de desarrollo para proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático.
  • Los acuerdos de París (COP21 – 2015) confirmaron este compromiso.
  • La recaudación inicial total del Fondo Verde para el Clima para el periodo 2015-2019 fue solo de 10.300 millones USD.

Durante la COP26 se consideró un éxito la adopción de los siguientes compromisos:

  • Canadá, Dinamarca, Estonia, Francia, Suecia, Alemania, Irlanda, Países Bajos, Estados Unidos, Suiza, Bélgica y la región belga de Valonia se comprometieron a destinar 413 millones de dólares (356 millones de euros) al Fondo de Países Menos Desarrollados, única fuente de financiación para la resiliencia climática que tienen los 46 países menos desarrollados del mundo. Esta financiación será gestionada a través del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), en coordinación con el Fondo de Países Menos Desarrollados (LDF), según fue anunciado en la décima jornada de la cumbre climática de la ONU.
  • Alemania, Noruega, Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos, con la colaboración de 17 instituciones privadas, anunciaron su intención de destinar 1.700 millones de dólares (1.470 millones de euros) para ayudar a poblaciones indígenas y comunidades locales a proteger los entornos naturales en los que habitan.

Sin embargo, para enfrentar el desafío de conseguir la neutralidad en carbono para 2050, se ha evaluado que a nivel mundial, se deben duplicar las inversiones en proyectos de energía hasta cinco trillones de dólares para 2030. Paralelamente, hasta 2050 se necesita invertir 8,1 trillones de dólares para proteger los ecosistemas naturales y la biodiversidad.

  • ¿Se conseguirán estas cantidades?
  • ¿Qué esperar de una Conferencia donde se encuentran representantes de todas las industrias más contaminantes del mundo?

Ploy Achakulwisut, autor principal del Informe sobre la Brecha de Producción de 2021 y científico del Instituto del Ambiente de Estocolmo, escribe:

  • Los gobiernos del mundo tienen previsto producir en 2030 alrededor de 110% más de combustibles fósiles de lo que sería coherente con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5°C, y un 45% más de lo que sería coherente con la trayectoria de 2°C. El tamaño de la brecha de producción se ha mantenido prácticamente sin cambios en comparación con las evaluaciones anteriores.
  • Los planes y proyecciones de producción de los gobiernos conducirían a una producción de 240% más de carbón, un 57% más de petróleo y un 71% más de gas en 2030 de lo que sería coherente con la limitación del calentamiento global a 1,5°C.
  • Se prevé que la producción mundial de gas sea la que más aumente entre 2020 y 2040 según los planes de los gobiernos. Esta expansión mundial continuada y a largo plazo de la producción de gas es incompatible con los límites de temperatura del Acuerdo de París.
  • Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, los países han destinado nuevos fondos de más de US$ 300.000 millones a actividades relacionadas con los combustibles fósiles, más de lo que han destinado a la energía limpia.

La COP26 se consideraba como una última oportunidad para frenar el calentamiento global y ha sido un fracaso. Ya no será posible conseguir el objetivo fijado en los acuerdos de París para limitar el aumento de la temperatura media mundial en 1,5º de aquí a final de siglo.

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