¿Qué es una transición energética?

Cambios en el modo de producción de la energía y ahorro en el consumo son los dos ejes de una transición energética.
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El calentamiento global es una realidad y la temperatura media del planeta aumenta año tras año, produciendo el deshielo de los polos y de los glaciares, el aumento del nivel del mar, unos eventos climatológicos extremos tales como olas de calor, tormentas, inundaciones, sequías, incendios, etc.

Todo ello es debido a las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por la quema de los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas). El invento de la máquina de vapor hace más de 150 años, marca el inicio de la 1º revolución industrial y desde entonces el hombre no ha dejado de construir máquinas que necesitan una fuente de energía para funcionar.

Ahora, en el año 2020, se ha llegado a observar durante el mes de septiembre un pico, en la curva del aumento de la temperatura media global, superior a 1,5º desde los niveles pre-industriales. 1,5º es la linea roja que no se debe cruzar según aseguran los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

fuente: IPCC

En los años 70, los científicos ya avisaban sobre la situación del planeta (informe Meadows 1972) y desde entonces los gobiernos no han sido capaces de establecer medidas contundentes para limitar las emisiones del principal GEI, el dióxido de carbono o CO2, debido al negacionismo de algunos dirigentes y al poder de los oligopolios energéticos y automovilísticos que temen la democratización de la producción de la energía y la merma de sus ingresos.

Parece que las cosas empiezan a cambiar, especialmente en la Unión Europea, donde los gobiernos de los paises europeos presentan sus primeros planes de transición energética.

¿En que consisten los planes de transición energética?

La transición energética consta de dos ejes:

I.- Cambio a energías renovables

Se trata de cambiar las fuentes de energía contaminantes por otras, llamadas renovables, incentivando su uso y el autoconsumo.

Estas energías no emiten CO2, el principal gas de efecto invernadero, y se pueden obtener a partir del sol (energía solar), del viento (energía eólica), del agua (energías hidroeléctrica y maremotriz), de la tierra (energía geotérmica).

Los grandes inconvenientes de las energías solar y eólica son su dependencia de las horas de sol y de la fuerza del viento, con lo cual resulta difícil asegurar una continuidad en el suministro eléctrico y por ello se han de combinar varias fuentes o utilizar unos sistemas de baterías aún no muy eficientes y algo contaminantes. Las energías maremotriz, hidroeléctrica y geotérmica no presentan estos inconvenientes.

El hidrógeno producido por electrolisis del agua podría ser una solución de futuro gracias a la posibilidad de almacenarlo a presión en unas “pilas de combustible” disponibles para generar electricidad segun demanda, siempre que la obtención del hidrógeno se realice con fuentes de energías limpias.

En cuanto a las energías procedentes de la biomasa para producción de biocombustibles (biodiesel, bioetanol, biogas), su producción masiva no está exenta de polémica, no solamente por la emisiones de CO2 que se producen durante su combustión, sino por su modo de obtención, responsable de deforestaciones e uso de grandes áreas agrícolas para producción de cereales y material combustible.

La energía nuclear no emite gases de efecto invernadero pero produce unos residuos radioactivos que la hacen peligrosa y sus instalaciones generan el rechazo de la población.

II.- Ahorro energético

Existen varias maneras de ahorrar en el consumo de energía

  • mejorando el aislamiento y la eficiencia energética de los edificios (casas pasivas)
  • mediante el control adecuado de calefacción refrigeración, iluminación
  • fomentando el uso compartido del automóvil
  • prefiriendo el transporte por ferrocarril al tráfico rodado y aéreo
  • fomentando el uso del transporte público

Para ello, son necesarias unas políticas de concienciación de la población y de las empresas para que vayan disminuyendo sus consumos de energía utilizada para calefacción, refrigeración, iluminación, transportes y máquinas varias y que funcionan a base de combustibles fósiles.

Finalmente tenemos que modificar nuestro modo de vida “consumista” por otro basado en más sobriedad.

Si se llega a efectuar esta transición energética hasta conseguir cero emisiones de CO2 en un tiempo limitado (meta 2050), la sociedad llegará a su tercera revolución industrial, nombre de la teoría acuñado por Jeremy Rifkin, su autor, con:

  • nuevas fuentes de energía
  • nuevos modos de movilidad
  • nuevas infraestructura de comunicaciones

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