Françoise Clementi

Los Ciudadanos y el Cambio Climático

Frente a las inacciones de los Gobiernos en la lucha contra el calentamiento global, solamente los ciudadanos tienen el poder de actuar y de presionar a los politicos a nivel local, regional y gubernamental para forzarles a tomar medidas serias y concretas a la mayor brevedad.
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El cambio climático es real, los científicos llevan años alertando sobre ello. Hechos como la desaparición de los glaciares, la subida del nivel del mar, las fuertes olas de calor, la intensidad extrema de los fenómenos climatológicos como huracanes y ciclones, las inundaciones cada vez más dañinas y las sequías prolongadas están a la orden del día en todo el planeta.

Urge luchar contra las causas del cambio climático para frenar el aumento de las temperaturas y no empeorar aún más la degradación de los ecosistemas del planeta. Para ello se ha de frenar las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero hasta lograr su desaparición en un plazo muy breve.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, significa reducir el consumo de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas) e utilizar otras fuentes de energía menos contaminantes.

Las acciones necesarias para lograr este objetivo han de tomarse a nivel planetario. Para ello la ONU auspició la celebración de conferencias anuales donde participan dirigentes de todos los países. Son las “Conferencias de las Partes” conocidas como “COPs” que se reúnen cada año desde el año 1995.

Hasta la fecha estas conferencias anuales, exceptuando los acuerdos de Kioto de 1997, no han servido para avanzar mucho en la lucha contra el cambio climático: con la imposibilidad de conseguir acuerdos en términos cuantitativos solo se emiten unas directrices basadas en la buena voluntad de cada país para cumplirlas.  Los países productores de petróleo (Arabia Saudí, Irak, Nigeria) no firman estos acuerdos y  Estados Unidos,  el segundo país que más CO2 emite tras China, acaba de retirar su firma de los acuerdos de París de la COP21 (año 2015). Por otra parte los países más vulnerables consideran injusto que se les quiera limitar sus emisiones al no ser ellos responsables de todas las anteriores y sufrir sus consecuencias.

Se necesitan acuerdos pero resulta preocupante observar que los principales patrocinadores mundiales de estas reuniones procedan últimamente del sector energético. No solamente realizan lavado de imagen (greenwashing) sino que estas empresas van a intentar influir en las decisiones a tomar de forma a sacar unos beneficios nada altruistas ni beneficiosos para el medioambiente..

A nivel global resulta pues extremadamente difícil y lento conseguir acuerdos, pero quedan otros actores determinantes: los gobiernos, las regiones, los ayuntamientos, la sociedad civil, y por último los ciudadanos.

Los Gobiernos

En el post anterior «Los gobiernos y el cambio climático» se relata lo poco que han hecho los gobiernos para atajar el cambio climático y el desastre ecológico que sufre la Tierra a nivel mundial.

Año tras año, el principal objetivo de los gobiernos sigue siendo incrementar el PIB, un objetivo que, a priori, es totalmente contrario a la obligada reducción de los niveles de utilización de las energías fósiles (sector eléctrico, industria, agricultura, transporte, construcción, …) cuyas emisiones de CO2 no dejan de incrementarse a nivel mundial.

Según el informe anual 2018 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), sobre demanda energética mundial, las emisiones alcanzaron una cifra récord de 33.143 millones de toneladas de CO2. De ellas, un 28,6% corresponde a China, un 14,75% a Estados Unidos y un 6,94% a la India, lo cual supone, una subida del 5,5%, del 3,1% y del 4,8% con respecto al año 2017, respectivamente. Por su parte, Europa ha reducido las emisiones en un 1.3% con relación al año anterior, con un 11.94% de emisiones en total. El aumento o descenso anual de las emisiones está en estos momentos en manos de cuatro potencias, que acumulan casi el 60% del CO2 del planeta: China, EE UU, la UE e India.

Los gobiernos deben legislar, estableciendo unas normativas serias para atajar el problema. Estas medidas han de regular temas relacionados con las redes energéticas, la edificación, la movilidad, pero se observa una tendencia de los gobiernos a querer hacer recaer el peso del cambio climático a los ciudadanos. Por ejemplo es un error querer sustituir toda la flota de coches de gasolina por coches eléctricos y también es un error querer controlar y limitar el consumo energético del ciudadano e incluso de su alimentación con medidas autoritarias.

Las ONGs medioambientales

A principio de los años 70, los científicos enviaban las primeras alertas sobre el deterioro del planeta Tierra: en el informe Meadows, “El limite del crecimiento”, se avisaba sobre la limitación de los recursos naturales y la crisis ecológica en marcha. Este informe produjo un mayor interés por los temas medioambientales y el nacimiento de numerosos movimientos sociales “ecologistas”.

Nacieron ONGs tanto a nivel internacional (Greenpeace, WWF/Adena, Amigos de la tierra.., como a nivel estatal (en España: Ecologistas en Acción, SEO Bird Life, … ). Asimismo surgieron numerosas iniciativas y agrupaciones ecológicas a nivel local.

Los propósitos de estas corrientes «verdes»,  son los de concienciar a la población sobre la necesidad de cuidar el medioambiente, denunciar los desastres producidos por “el hombre” (industria, agricultura, pesca, ..), luchar para regenerar y proteger los espacios naturales, reducir la contaminación en aire, océanos y tierra, y proteger las especies vegetales y animales especialmente las que se encuentran en riesgo de extinción.

Es importante resaltar la importancia de las actividades realizadas por las ONGs que denuncian actividades contaminantes producidas por las grandes corporaciones y/o por malas decisiones políticas, sin embargo a veces pueden actuar bajo influencias de lobbies energéticos al necesitar financiación para poder subsistir.

Los Ayuntamientos

El papel de los ayuntamientos es crucial en el ámbito urbano y son muchas las acciones que se pueden realizar: medidas para disminuir la contaminación producida por el tráfico, mejorar el tratamiento del agua y de los residuos, promocionar el uso de energías renovables, fomentar la plantación de árboles, etc.

Estas medidas pueden producir un impacto importante en la reducción de gases de efecto invernadero (el 70% de las emisiones de CO2 por tráfico motorizado se produce en las ciudades) y la mejora del medioambiente.

Algunos ayuntamientos han puesto en marcha iniciativas con fines claros de reducir el tráfico rodado, habilitar carriles bici, crear huertos urbanos, ampliar las zonas verdes, mejorar la eficiencia energética en el ámbito público y privado, fomentar el uso de las energías renovables, etc.

El caso de la ciudad de Pontevedra (España)

Pontevedra aplica desde el año 1999 un modelo de transformación urbano que persigue una profunda mejora del medio ambiente urbano y alcanzar una alta calidad urbana en varios campos.

Entre otras, son destacables las siguiente acciones:

  • en el campo medioambiental, reducir drásticamente la contaminación aérea, sonora y del agua.
  • en movilidad, eliminar los peligros de la circulación y potenciar la no motorizada, invirtiendo las prioridades y situando los desplazamientos a pie como elemento central de la movilidad urbana.

Los Ciudadanos

En los años 50 se producían manifestaciones ciudadanas en contra de los ensayos nucleares y sus consecuencias sobre las poblaciones y los ecosistemas marinos y terrestres afectados.

En el año 1960 se producía la primera gran catástrofe marítima en el transporte de petróleo: el buque Sinclair Petrolore derramó 66.528 toneladas de petróleo frente a la costa de Brasil. Desde entonces más de 130 vertidos graves de petróleo ocurrieron en mares y ríos de todo el mundo, unas catástrofes que ocasionaron grandes mareas negras y tuvieron un eco importante en los medios informativos internacionales. Las poblaciones empezaron a tomar conciencia de la gravedad de los desastres ecológicos y sus consecuencias sobre el medio ambiente.

Actualmente, el cambio climático se ha convertido en la primera preocupación de los ciudadanos del planeta, por delante del riesgo de una guerra nuclear, según una encuesta realizada en el año 2018 por la empresa PEW Research Center realizada con la participación de 27.612 personas procedentes de 26 países.

La importancia de la presión ciudadana

Los ciudadanos tienen el poder de exigir, de manifestarse y de actuar:

  • manifestarse: ante la parálisis de los gobiernos, la lucha ha de empezar desde abajo y los ciudadanos tienen la palabra.
    • Preocupada por su futuro, la juventud está mostrando una gran fuerza a nivel mundial y por supuesto, las grandes corporaciones, los lobbies energéticos, intentan denigrar estos movimientos.
  • exigir a sus representantes en los ayuntamientos, en el gobierno y boicoteando productos producidos por empresas contaminantes.
  • actuar: muchas acciones individuales ayudan a reducir la huella ecológica tales como reciclar, reutilizar, limitar el consumo a ultranza o usar transportes menos contaminantes.

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